The Roman Catholic Archdiocese of Atlanta  

DECLARACIÓN PASTORAL DE
LOS OBISPOS CATÓLICOS DE GEORGIA
SOBRE INMIGRACIÓN

Hace cinco años, nosotros, los obispos católicos de Georgia, emitimos una declaración pastoral en la que expresamos nuestra preocupación sobre el sufrimiento humano producto de políticas crueles, a nivel nacional y estatal, que afectan a los inmigrantes. Desde aquel momento, parece que el clima destructivo que afecta las luchas cotidianas de nuestras hermanas y hermanos inmigrantes en Georgia se ha deteriorado aún más. La Asamblea General de Georgia debe ser parte de la solución a estos desafíos, no crear más división.

Nosotros, y nuestros hermanos obispos a través de los Estados Unidos, reiteramos nuestra exhortación por una reforma federal de inmigración abarcadora, centrada en la familia, para quienes buscan para sus familias las mismas oportunidades que soñaron nuestros propios antepasados inmigrantes.

Las Sagradas Escrituras nos enseñan que todos los seres humanos son creados a imagen y semejanza de Dios, que somos redimidos por Jesucristo, y que estamos llamados a compartir las cargas de los demás. Las Escrituras exigen una atención especial a los extranjeros, forasteros y otras personas vulnerables.

La doctrina social católica dice claramente que las personas tienen el derecho a encontrar oportunidades en su patria, pero cuando hay necesidad económica o agitación política, se les debe dar la oportunidad de emigrar en busca del sustento propio y el de sus familias. Las naciones soberanas tienen el derecho de controlar sus fronteras, pero se debe proteger a los refugiados y a quienes buscan asilo. La dignidad humana y los derechos humanos de los inmigrantes indocumentados deben respetarse en todo momento, sea en el trabajo, en el hogar, en la escuela o en su participación en la vida comunitaria.

Reconocemos que algunas personas han llegado a los Estados Unidos quebrantando las leyes de entrada, y que algunos se han quedado más tiempo del permitido por sus visas. Sin embargo, estas personas no merecen ser tratadas como criminales. Como sus pastores, nos parece inaceptable que los niños sean separados de sus padres y sus familias, o que comiencen cada mañana preguntándose si este es el último día que verán a su madre, a su padre o a sus hermanos.

Mientras limpian nuestros hogares y hoteles, recogen y preparan nuestros alimentos, cuidan a nuestros niños y cultivan nuestros jardines, muchas personas indocumentadas continúan viviendo en las sombras, sin la seguridad básica u otros derechos humanos. A pesar de que a muchos se les retienen de sus salarios los impuestos federales y estatales, y de que todos pagan impuestos sobre ventas y otros gravámenes, saben que ser víctimas de un crimen o de un accidente de tránsito puede resultar en su arresto y deportación.

Para la mayoría de estas personas, no hay una “línea” en la que esperar o “papeles” que firmar, porque nuestro sistema de inmigración roto no permite la posibilidad de su entrada legal a los Estados Unidos. En años recientes, todo el mundo se ha dado cuenta de que el sistema de inmigración de nuestro país está roto, y el gobierno federal tiene la principal responsabilidad constitucional de reformarlo.

Apoyamos la Constitución de los Estados Unidos, que delega en nuestro gobierno federal, específicamente, las decisiones sobre todos los asuntos que afectan la política externa del país, y la naturalización, incluida la inmigración. Esto previene los retazos de posiciones estatales inconsistentes sobre asuntos de inmigración y naturalización, lo que socava tanto nuestra seguridad nacional como nuestras comunidades.

Las personas de buena voluntad pueden no estar de acuerdo sobre la manera en que se puede lograr la reforma, pero no podemos alcanzar una reforma duradera o lograr progresos significativos en la solución a la crisis de inmigración, hasta que la disertación pública se concentre en soluciones, no en ataques personales sobre quienes ofrecen un apoyo fundamental a nuestra sociedad.

Al continuar nuestro llamado a los delegados en el Congreso para que apoyen una reforma abarcadora de inmigración, exhortamos a nuestros representantes estatales de Georgia a resistir la imposición de medidas legislativas severas e innecesarias que afecten a todos los residentes de Georgia, lo que rasgará aún más el tejido de nuestras comunidades, y pondrá en peligro nuestro futuro.

Reiteramos nuestra exhortación a la Asamblea General de Georgia, a nuestros electores católicos y a todas las personas de buena voluntad, para que se manifiesten a favor de una ley para una reforma federal abarcadora de inmigración, que sea consistente con los valores de fe y de familia que profesamos.

Reverendísimo Wilton D. Gregory, SLD
Arzobispo de Atlanta

Reverendísimo Luis R. Zarama, JCL
Obispo Auxiliar de Atlanta

Reverendísimo Kevin J. Boland, DD
Obispo de Savannah

Para más información, comuníquese con:
Francis J. Mulcahy
(770) 521-8799 (Celular)
(770) 521-8790  (Oficina)
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