Jesús dijo: “Dejen que los niños vengan a mí y
no se lo impidan, porque el Reino de Dios pertenece a los que son como ellos”.
Desde los primeros años de la Iglesia, no sólo los adultos, sino
también los niños, se han unido a Jesús y a Su Iglesia
a través del sacramento del Bautismo. Como todos los demás sacramentos,
el Bautismo no sólo es un símbolo de la fe, sino también
un medio para la gracia. Esto significa que tiene un verdadero efecto espiritual
en el alma del niño bautizado. Al responder a las palabras de Jesús
a Nicodemo, “El que no renace del agua y del Espíritu no puede
entrar en el Reino de Dios”, la Iglesia Católica siempre ha hecho
gran énfasis en el sacramento del Bautismo, al creer que a través
del mismo el alma se limpia del pecado original, y la persona se convierte en
hija de Dios y heredera de la vida eterna. Por esta razón, la Iglesia
siempre ha procurado que los niños no sean privados de la gracia del
Bautismo, y obliga a los padres cristianos a bautizar a sus hijos durante las
primeras semanas de vida. Esta gran urgencia se intensifica si el niño
se encuentra en peligro de muerte, pues sería una gran pérdida
para un niño partir de esta vida sin la gracia del Bautismo.
Los Efectos del Bautismo
Al final del evangelio de san Mateo, las palabras de Jesús al partir
son: “Vayan, pues, y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos.
Bautícenlos en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo,
y enséñenles a cumplir todo lo que yo les he encomendado a ustedes”.
El Bautismo convierte a uno en discípulo de Jesús, en alguien
que le sigue y aprende de Él. Por eso, los adultos deben entender y confiar
en las enseñanzas de Jesús antes bautizarse. Los niños
son muy pequeños para entender intelectualmente las enseñanzas
de Jesús, pero ellos también reciben el don de la fe en el Bautismo,
un regalo que debe ser cultivado, especialmente por sus padres y padrinos, mientras
crecen. A través de ese regalo, todos los que se han convertido en discípulos
de Cristo por el Bautismo están unidos a su Iglesia, la comunidad de
todas las personas que se encuentran unidas a Cristo. Esto significa que el
Bautismo conlleva la obligación de vivir como cristianos, siguiendo los
mandamientos de Cristo y de Su Iglesia. La vida cristiana, comenzando con el
Bautismo, es un proceso constante para el fortalecimiento de dicha comunión,
a través de la fe, los sacramentos y la vida, de manera que algún
día pueda perfeccionarse en el cielo.
¿Quién Puede Ser Bautizado?
Jesús instruyó a Sus discípulos a que bautizaran a todas
las naciones y, de hecho, el Bautismo está abierto a todas las
personas que no han sido bautizadas. Para los niños, con excepción
del peligro inmediato de la muerte, es necesario que al menos uno de los padres,
o uno que ocupe su lugar, dé su consentimiento para el Bautismo. Debido
a que el Bautismo no sólo confiere la gracia, sino que además
conlleva obligaciones, es necesario que exista una esperanza realista de que
el niño será criado en la fe católica. Es un motivo de
tristeza cuando alguien que ha recibido la gracia del Bautismo, la abandona
junto con la práctica de su fe. En ocasiones, un padre que no vive en
perfecta comunión con la Iglesia Católica, desea que sus niños
sean bautizados. A esos niños nunca se les puede negar el Bautismo,
pues no son responsables por las faltas de sus padres.
¿Cuáles son los Requisitos para el Bautismo?
Para poder ayudar a los padres a prepararse para el Bautismo, y para ayudar
a los niños a desarrollarse en la fe durante su crecimiento, la Iglesia
ha establecido ciertos requisitos para el Bautismo. Cada niño debe tener
un padrino, o dos, que es lo más frecuente. Si hay dos padrinos, uno
debe ser hombre y la otra una mujer. El papel de los padrinos es ayudar a los
padres del niño en la tarea de enseñarle la fe católica
a sus hijos. Debido a que su responsabilidad es ser modelo de la vida cristiana
para el niño bautizado, es necesario que cada padrino sea una persona
católica adulta confirmada, que vive y practica su fe. Puede ser soltera
o casada, pero no casada fuera de la Iglesia Católica. Los cristianos
no católicos pueden estar presentes como testigos, pero debido a que
no están preparados para compartir la plenitud de la fe católica,
no pueden ser los padrinos. Las parroquias pueden establecer otros requisitos
para recibir el Bautismo, que a menudo incluyen clases para los padres o padrinos,
pero estos requisitos no tienen la intención de prevenir que una persona
reciba el sacramento, y deben ser adaptados en situaciones especiales.
¿Qué Debo Hacer Para Que Mis Niños
Sean Bautizados?
Es una buena idea hablar con el sacerdote de su parroquia antes de que nazca
el niño, para saber más sobre la preparación para el Bautismo
en su iglesia. El Bautismo es una ocasión de júbilo, cuando un
recién nacido recibe la vida sobrenatural para completar la vida natural
que Dios le ha dado. Su sacerdote podrá ayudarle a realizar los preparativos
necesarios, de manera que el Bautismo de su bebé sea un momento de gracia
y de júbilo para todas las personas involucradas. Los niños mayores
que aún no hayan recibido el Bautismo deben ser bautizados a la mayor
brevedad posible, y su sacerdote también puede ayudarle a prepararse
para el Bautismo en esas circunstancias.